Habitación con vistas: 3 de la Posada de San Antonio, Cali

Al igual que me gusta cambiar radicalmente de paisaje, también me gusta hacerlo en los lugares donde duermo.

De la exquisitez del W Santiago a la sencillez de la Posada de San Antonio de Cali.

Es una posada situada, como su nombre indica, en el barrio de San Antonio, por lo que es ideal para conocer el centro de la ciudad caminando y disfrutando de la autenticidad de la zona.

Las habitaciones son sencillas, dan a un patio colonial y tienen todas las comodidades básicas necesarias: limpieza, cama cómoda, wi-fi y un buen desayuno.

Y ademas el precio es de unos 40€ /día por habitación doble.

Muy recomendable. De todos modos para los que necesiten la seguridad de una cadena internacional, a pocas cuadras está el intercontinental Cali o el Four Points by Sheraton.

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CALI….ay, ay, ay….

No podía pasearme por Sudamérica sin pasar por Colombia a visitar a Dani y conocer algunas partes del país que todavía no conozco.

Siempre he querido visitar Cali porque la mayoría de Colombianos con los que me cruzo, curiosamente son de aquí y me hablan muy bien de la ciudad, de su historia, de su gastronomía, de su fiesta….

Los motivos reales para vernos en Cali son inconfesables, así que podríamos decir que me parecía el lugar ideal para empezar a recorrer el país de Sur a Norte incluyendo los cambios radicales de territorio que tanto me gustan.

El gran atractivo de Cali, no es mas que el de ser una ciudad de tamaño mediano-grande, (2,5 millones de personas, siendo la tercera del país después de Bogotá y Medellín) que en principio no es turística pero que tiene algo que engancha, que te hace sentir bien, cómodo, a gusto, afortunado y sobre todo feliz. Aunque los taxistas nos cuentan que las bandas de narcos todavía se matan a diario (lo que añade un poco de morbo a la visita) no hemos tenido sensación de inseguridad en ningún momento, ni de día, ni de noche.

Cali es una ciudad cruzada por 7 ríos, situada en un llano protegido por la cordillera occidental y rodeada del verdor de las plantaciones de caña de azúcar del Valle del Cauca, de la que es capital. Está cerca del Ecuador y a unos 1.000 mts sobre el nivel del mar, lo que le garantiza unas temperaturas primaverales eternas.

Se dice que la salsa se creo a fuego lento en Cali a partir de los años 30′s en los barrio más populares y en conexión directa con los ritmos afro-caribeños. Hay decenas de escuelas, grupos de bailes, orquestas… que hacen que Cali sea un referente en el mundo de la salsa e incluso atraiga a miles de personas que acuden allí a aprender a bailar. Se puede decir que la Salsa es a Cali lo que la Samba a Río de Janeiro o el Tango a Buenos Aires.

Al contrario que en el resto de ciudades colombianas, el centro o microcentro, es un lugar seguro y paseable incluso de noche (sin olvidar que Colombia no es Suiza). El centro consta de dos partes:

El Centro histórico, es donde se fundo Santiago de Cali el 25 de julio de 1536.  Aquí visitamos la iglesia de la Merced, de estilo colonial y rodeada de edificios de oficinas modernos que provocan un choque muy latinoamericano, el teatro municipal, el centro cultural y el edificio proartes. De allí paseamos sin rumbo hasta que nos encontramos con una inesperada iglesia de estilo mudejar, la de San Francisco, que todavía no sé que hace ahí porque parecía recién sacada del sur de Teruel.

Y de allí a la plaza de Caicedo donde después de superar el flash-back paulista visitamos la catedral donde un cura berreaba con un organillo, al más puro estilo verbena popular del sur de Valencia, mientras hordas de gente multicolor recibían la bendición de otro cura rancio que parecía sacado de los años 40′s bajo una virgen coronada por un neón.

El Barrio de San Antonio está a una cuadra del centro histórico y es donde se estácreando la zona bohemia-alternativa-casi chic de Cali. Es una zona llena de casas bajas centenarias de colores, pequeños restaurantes con encanto, tiendas de barrio con un sabor indescriptible y cafeterías, parecidas al salón de una casa colonial, donde pasaría el día entero. En esta zona, en el restaurante el Pargo Rojo probamos el mejor sancocho de pescado que he probado en Colombia.

Y la zona que también fue un grato descubrimiento fue Granada, un barrio ludico-residencial lleno de villas estupendas, donde están los mejores bares, restaurantes, pubs, discotecas y afters de la ciudad. Allí hemos pasado casi toda la parte nocturna de nuestro fin de semana, comiendo, rumbeando y socializando. Y hasta aquí puedo leer.

El restaurante que mas hemos disfrutando en la ciudad fue el carambolo, donde la revista jet-set (el Hola colombiano) nos pidió permiso para hacernos una foto para el siguiente numero :-)

Y nuestro querido amigo Ferney, nos deleito el domingo con una típica comida dominical colombiana (sancocho de gallina, casi entera!!! que se hace con un guiso de gallina, yuca, patata, ñame, platano y cilantro entre otros) en el restaurante zaguán de San Antonio (sobre los tejados de Cali) mientras hablábamos de las bondades de Cali y la zona que rodea la ciudad.

Gracias Ferney por todo tu tiempo, amabilidad, dedicación y sonrisa.

Salimos de Cali a reencontrarnos con la naturaleza salvaje del centro de Colombia, con una gran sonrisa de satisfacción y pensando que Cali seria una ciudad….vivible.

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Habitacion con vistas: 602 del Hotel W Santiago

Siempre he deseado alojarme en un hotel W, pero hay veces que tienes que esperar para que se den las condiciones perfectas, a veces inesperadas, para poder cumplir los deseos.

En un viaje tan improvisado, este tipo de cosas suelen pasar.

El hotel W Santiago es el único que la cadena tiene en Sudamérica y ha sido nombrado uno de los mejores hoteles de América latina.

Desde el momento en que entras, la música, el perfume, la atención personalizada, los techos altísimos, el diseño de absolutamente todo, los detalles que no esperas, la mejor cama donde he dormido, las piscina en la terraza con vistas al selecto barrio de Las Condes con los característicos “rascacielos” de la zona….y las copas en la terraza, por la noche, con buenas conversaciones que recordaré mucho tiempo, sobre lo divino y lo humano rodeado de la beautiful people de Santiago.

The place to be. Altamente recomendable.

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SANTIAGO DE CHILE

Que agradable sorpresa descubrir Santiago de Chile.

Siempre que he estado en Sudamérica he hecho escala en su aeropuerto pero nunca me había decidido a visitarla porque no me había cruzado con nadie que me hubiera hablado bien como para despertarme el deseo de hacerlo.

Estando en Atacama, tenia que volver a Santiago para volar a otro destino, así que decidí pasar 3 días a pesar de que muchos chilenos me dijeron que con un día era mas que suficiente. Me negaba a creer que una gran ciudad de Sudamérica no tuviera su encanto.

Y para mi pesar, de nuevo me he quedado corto y con ganas de más.

Santiago es una ciudad fascinante, ecléctica, muy dinámica económicamente hablando (quizás un poco eclipsada últimamente por San Pablo) y de un tamaño medio (comparadas con otras megalópolis americanas)  donde viven 5,5 millones de personas encajonadas en un llano pegado a los Andes (mas de un tercio de la población del país).

Es una ciudad tremendamente sexy donde se puede percibir la influencia de todas las inmigraciones que han llegado a Chile y han marcado su idiosincrasia: españoles (muchos vascos), croatas, ingleses, árabes, rusos, griegos, franceses, peruanos, italianos, coreanos, alemanes, judíos y africanos.

El primer día, sin haber programado ni leído nada, mis pies me llevaron a la Plaza de Armas donde vi un chico con una camiseta que ponía “Free Tours” y de repente recordé mi buenísima experiencia en Hamburgo. Le pregunto y en 10 minutos empezaba un tour de 4 horas que recorría a pie las partes más interesantes de Santiago.

El guía, Franco, ha sido uno de los mejores guías con los que me he cruzado en mi vida. Fue entretenido, instructivo, pedagógico, me hizo sonreír, ilusionarme, emocionarme, entristecerme y sobre todo me despertó un interés apasionado por su ciudad.

Nunca me cansaré de decir lo importante que es para la percepción de un destino que tengas un guía profesional que sepa despertarte interés y calmar tus inquietudes.

Franco me explico la fundación e historia de Santiago a través de los edificios de la Plaza de Armas, centro neurálgico, político y social de la ciudad. Fue muy interesante conocer las anécdotas de la resistencia de los Mapuches a los colonos españoles y su estatus actual. De allí  paseamos por la zona financiera donde me explicó el concepto de “cafés con piernas”, que estoy seguro horrorizaría a las feministas europeas.

En la casa de la moneda fue delicado, preciso y neutral pero consiguió que un escalofrío me recorriera la espalda y se me empañaran los ojos al recordar el bombardeo por las tropas de Pinochet, el golpe de estado a Allende, las muertes indiscriminadas, los desaparecidos y sobre todo el vacío cultural que sufrió Chile durante la dictadura.

De allí al precioso edificio de la Ópera y los edificios afrancesados que lo rodean bajo el cerro de Santa Lucia, creado artificialmente en mitad de la ciudad, con jardines, zonas de paseo y un excelente mirador. Es una lastima que desde hace unos años el smug que rodea Santiago impida ver los Andes con claridad.

Y menuda sorpresa el barrio de Lastarria, bohemio-chic, que me recuerda a Buenos Aires y el concepto que tienen en Sudamérica de los barrios europeos.

De allí caminamos por el Museo de Bellas Artes y el parque forestal hasta el barrio de Bellavista, donde están las universidades y un barrio fantástico, con mucho sabor, de casas bajas y villas, llenas de graffitis que le dan un toque artístico muy agradable a la zona.

El segundo día hice un bike tour con la empresa la bicicleta verde. La guía fue nefasta y no me trasmitió ni frío ni calor, así que en un momento dado, desconecté de sus explicaciones y me dediqué a disfrutar del paseo por Santiago en bicicleta. Estuvimos en muchos lugares donde ya había estado pero lo que más me impresionó fue la visita a los mercados.

El mercado Vega Central es el mercado más importante de la ciudad. Es un edificio sin interés pero que vale la pena visitarlo para observar los productos que se venden: desde leche de burra a tés exóticos de todo el mundo, pasando por todo tipo de frutas y verduras desconocidas, jeans levanta-gluteos o tiendas de cebollas que también tiene maquinas recreativas de monedas. Todo esto combinado con coches, motos, carros, bicis….

Fue allí donde tomé uno de los postres típicos de chile, el mote con huesillos, que tiene una base de trigo, zumo muy dulce de melocotón y melocotones deshidratados (aqui llamados duraznos). Todavía no se si me gusta o no.

De allí al antiguo mercado central, donde, siguiendo las tendencias de todos los mercados del mundo (excepto Valencia), se esta transformado en un espacio vivo, dinámico, lleno de restaurantes pero manteniendo las tiendas de pescado.

Por la tarde fui a conocer la casa que Neruda tenia en Santiago y que me ayudó a conocer mejor la vida de este polifacético poeta/político/diplomático que ayudó a tanta gente durante la guerra civil española.

De regreso al hotel me dediqué a conocer la zona donde estaba alojado, el barrio de Las Condes. Se le llama popularmente Sanhattan (Santiago + Manhanttan) por la cantidad de rascacielos (o rascacielitos) que hay. Como Chile esta localizada en una de las zonas sísmicas mas activas del mundo, los rascacielos son como una versión reducida, achatada, de los que se pueden encontrar en las grandes ciudades del mundo. Tienen un  remate precioso pero parece que les falten un centenar de plantas. De todos modos ya han empezado a construir verdaderos rascacielos que desafían las leyes de la naturaleza.

El tercer día me paseé de nuevo, lentamente, por el centro fundacional de la ciudad, el antiguo Senado y asistí, de casualidad,  a una misa con órgano en una catedral llena de cicatrices provocados por los desperezos de la Tierra.

Y como despedida fui a investigar detalladamente el barrio de Lastarria, con sus cafés, bares, librerías, pequeños restaurantes con encanto……donde descubrí el centro cultural Gabriela Mistral, la tiendas de diseñadores chilenos alternativos en la casa Berry, el mercadillo de antigüedades, probé la “copa fresca” (zumo de naranja recién exprimido con helado de maracuya) y sobre todo percibí que la juventud chilena está despegando con fuerza, creatividad, innovación, tolerancia, estilo propio…..justo lo contrario a los deseos de Pinochet. Ojalá se esté revolviendo en su tumba y jamás descanse en paz.

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Habitación con vistas: 1 del Hotel Tierra Atacama

Hay hoteles en el mundo que cuesta olvidar por su filosofía, el servicio, el trato, la decoración, el diseño, los materiales utilizados, la comida, las vistas, el ambiente, las personas que allí se alojan….

El hotel Tierra Atacama reúne todos estos requisitos y más.

He estado alojado en muchos hoteles aislados y soy consciente del esfuerzo que supone mantener un equipo profesional de personas motivadas que hagan de la estancia toda una experiencia.

Felicidades a este hotel por conseguirlo. Sin dudarlo no me alojaría en nigún otro hotel estando en San Pedro de Atacama.

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ATACAMA, los géiseres del Tatio

Una de las visitas más populares desde San Pedro de Atacama es el campo geotérmico del Tatio.

Para visitarlo me levanté a las 4 de la mañana cuando la noche estaba oscura y las estrellas brillaban más de lo habitual.

Está situado a 95 km de San Pedro de Atacama, por caminos forestales sin asfaltar, que van subiendo hasta llegar a los 4.500 mts sobre el nivel del mar, entre las montañas y volcanes de la cordillera de los Andes.

A esa altura hay mucho menos oxigeno y cualquier movimiento rápido al andar hace que te ahogues y que recuerdes en cada momento que tienes que respirar.

Al llegar a Tatio el perfil de los Andes ya se vislumbra de un modo mágico, como si levitaran en el cielo y se ven unas pocas columnas de vapor de agua que suben.

Y te preguntas…vale la pena levantarse tan pronto y todo este duro camino para ver esto?.

Y a medida que incrementa la luz del sol, como si se tratara de un gran truco de magia,  desde todos los agujeros y poros de la tierra empieza a salir columnas de humo, empieza a hervir el agua (que a esta altura hierve a 87 grados) se incrementa el olor a azufre y toda la llanura se convierte en un espectáculo de la fuerza de la Tierra, aquí llamada Pachamama.

Y mágico fue también el desayuno con vistas a todo el campo, tomando mate de coca, calentando la leche en el agua hirviendo de un géiser mientras el sol hacia subir los -8 grados que había a esa altura.

De regreso a San Pedro paramos en el poblado de Machuca, de 5 habitantes donde la señora que se encarga de abrir la iglesia a los visitantes conversó conmigo sobre lo especial que es vivir allí.

El canto del agua (por qué el desierto está tan seco)

Hace muchos, muchos años atrás, cuando la tierra comenzaba recién a adquirir su forma actual, en la zona atacameña aparecieron los paisajes de volcanes y planicies, con su amplia gama de colores. Llovía y llovía y se iban formando caudalosos ríos. Los Atacameños le cantaban al agua y el agua les ayudaba en sus labores agrícolas. El correr del agua arrastraba piedras que formaban, poco a poco, los muros de canales, los que aun hoy se conservan. Tiempo después comenzó una lluvia que duró cuarenta días y cuarenta noches, y el agua corrió y corrió hasta que se acabó. Así los Atacameños lo perdieron todo: los terrenos, los sembrados, la vida.

Ahora nadie sabe cantarle al agua para que vuelva a brotar como antes.

Del libro “Así hablan las montañas“.

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ATACAMA, en bici….a caballo

No podía estar en un lugar tan especial sin hacer un ruta en bicicleta.

Me habían hablado de unas lagunas cercanas donde se flota como en el Mar Muerto. Ligeramente incrédulo salgo de San Pedro en dirección sur, dejando atrás las casas de adobe, los algarrobos (que no tienen nada que ver con los mediterráneos) y los chañares (con cuyos frutos se hace una especie de turrón delicioso).

A pocos kilómetros entro en la zona más seca, donde todo rastro de vegetación desaparece excepto unos pequeños arbustos y un solo árbol, en mitad del desierto, que me alivia un rato con su sombra.

Y al cabo de unos 20 km de San Pedro veo unos espejismos intensos que no lo son. Me acerco a las lagunas de Cejar, donde encuentro 2 grandes lagos y uno más pequeño pero de 15 metros de profundidad y cuya oscuridad impone y asusta.

Sin dudarlo entro en la laguna profunda y sí, la sensación es la misma que en el Mar Muerto, flotas y no puedes nadar. La única diferencia es que el agua es menos densa y aceitosa que en Jordania.

Es una sensación indescriptible la de estar en el centro de la laguna, mirando el agua, el desierto, las montañas y la nieve…es un paisaje que curiosamente asociaba a Namibia, no a Chile.

Y habiendo hecho rutas en coche, a pie y en bici, no podía irme de San Pedro sin una cabalgata por el valle de la muerte, una de las zonas más áridas de Atacama.

Provisto de mis chaps, un caballo travieso, un perro guardián y un jinete-guía, salimos de San Pedro en dirección a la Cordillera de la Sal.

La cabalgata es lenta, el sol cae a plomo, mas de 40° y ese respeto que te da estar encima de un animal que apenas sabes como acelerar y frenar.

Al adentrarnos en el valle de la muerte es como si el tiempo se hubiera parado, rodeado de rocas rojizas plegadas, arena fina y un aire seco, espeso, que duele al respirarlo.

A la salida del valle, el desierto en toda su inmensidad y un par de pequeños tornados subiendo la arena hacia el cielo.

Al final del trayecto, sobre una extensión de arena sin piedras, me atreví a trotar por primera vez y tuve una sensación de libertad que nunca antes había experimentado.

El paseo fue duro pero con unos paisajes extremos de sequedad absoluta. Se llama Valle de la Muerte por la imposibilidad que haya vida en esta zona. La BBC hizo un programa sobre los desiertos del mundo y este fue el único donde al analizar la arena no encontraron rastro de vida, ni siquiera de bacterias.

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ATACAMA…el salar y la laguna de Chaxa

De camino al salar de Atacama paré en el pequeño pueblo de Toconao, un pequeño oasis que recibe el agua de las nieves eternas de los Andes antes de filtrarse al nivel freático.

Es un pueblo de forma colonial sin apenas interés si no fuera por la pequeña iglesia donde, las monjas que cuidan del lugar y ofician la liturgia, me explican por qué las imágenes religiosas tienen forma cónica….forma de volcán.

A dos cuadras de la iglesia la anciana seńora Angela me enseña cómo teje la lana de alpaca con pues enormes de cactus con los extremos quemados y me argumenta lo malas que son para las manos las agujas de tejer de metal.

De allí me acerqué al salar, un espacio de 320.000 hectáreas en mítad del desierto y lleno de vida.

La primera parte es un suelo blanquecino retorcido, agrietado, roto…formado por cristales de sal, fruto de la evaporación del agua procedente de los Andes. Es el mayor salar de Chile con un esposor que llega al kilometro y medio en la zona mas profunda. Esta sal no es utilizable ya que carece del yodo necesario para el consumo humano.

Después de una tórrida caminata entre las rocas de sal llegué a las laguna de Chaxa, un inusual lago en mitad del desierto y el salar, que tiene unos microorganismos que alimentan a la colonia de mas de 200.000 flamencos que habitan en la zona.

Desde allí, rodeado de agua, flamencos y sal, puede apreciar por segunda vez en mi vida la redondez de la tierra. Curiosamente la primera vez también fue en territorio chileno, pero en la isla de Pascua.

Allí vi mi primera puesta de sol en un desierto, que fue inusualmente rápida y donde la sal, el agua y el cielo se hicieron del mismo color mientras las nieves de los Andes continuaban brillando después de desaparecer el sol.

Esa noche probé por primera vez la Quinoa, cereal rico en proteinas e hidratos de carbono que es uno de los mas completos que existe en el mundo. Forma parte de la gastronomía de esa parte del mundo, allí donde un desierto une a Bolivia, Argentina y Chile.

El banquete en el cielo, el origen de la Quinoa y el maíz.

Hace mucho tiempo atrás, los animales organizaron un banquete en el cielo. El zorro tenia muchas ganas de participar en esta celebración. Le pidió ayuda al cóndor, quien aceptó llevarlo a sus espaldas. – cierra los ojos y no los abras hasta que lleguemos al cielo – dijo el cóndor, emprendiendo el vuelo.

El zorro hizo lo que le ordenó el cóndor y mantuvo los ojos cerrados hasta que llegaron al cielo. El zorro quedó maravillado con la cantidad de alimentos que había en el banquete. Se dedicó a comer sin parar, especialmente maíz, quinoa, porotos y zapallo.

Cuando el zorro quiso regresar a la tierra, el cóndor ya se había ido, por lo que tuvo que trenzar una cuerda con manojos de pasto seco. Y así fue bajando a la tierra. En su descenso vió a unos pájaros y se burló de sus picos de loro. Los loros indignados le cortaron la cuerda con sus picos. El zorro cayó estrepitosamente al suelo, se reventó y desde su vientre se esparcieron todas las semillas de los alimentos que había comido.

Así se originaron la Quinoa, el maíz y todos los otros alimentos que el zorro había comido en el cielo.

Del libro “mitos y creencias del mundo atacameño

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ATACAMA…San Pedro y las caminatas

San Pedro de Atacama es el pueblo más importante de la zona. Con apenas 4000 habitantes es donde concentran la mayoría de hoteles, hostales y es la base desde donde parten todas las actividades que se pueden realizar en la zona: visitas al desierto (trecking, cabalgatas, bici…. ) salares, volcanes, quebradas, travesías por pasos de los Andes para cruzar a Bolivia y Argentina…

San Pedro tiene un trazado colonial, herencia de los conquistadores españoles, cuya característica principal es la división en cuadriculas y la plaza cuadrada en el centro donde esta situada la iglesia, la gobernación, etc.

La gran mayoría de casas están hechas de adobe lo que permite mantener la temperatura interior ajena a los cambios radicales del exterior, típicos de las zonas desérticas.

La iglesia es también de adobe, pero lo mas curioso y único es que la cubierta esta hecha de madera de cactus centenarios.

Es muy interesante visitar el Museo arqueologico donde se entiende la importancia de la cultura atacamaña y sus relaciones con el estado tiwanacu y el imperio de los incas.

Trecking en el valle de la Luna y  las quebradas de Guatin y Gachi.

Cuando estoy solo y necesito percibir la energía de la tierra, me gusta caminar para polarizarme con el territorio donde estoy. Por eso decidí hacer un par de rutas de trecking para conocer los diferentes paisajes dentro del desierto y poderlos disfrutar lentamente.

La primera fue por la quebrada de Kavi, en el valle de la luna.  Desde la parte superior del valle se tiene una vista que parece la superficie lunar, de ahí su nombre, teniendo como telón de fondo los Andes nevados. El aire es tan seco que provoca molestias en la parte interior de la nariz y la garganta pero lo bueno es que al no haber humedad en el ambiente, la claridad te permite ver perfectamente los volcanes situados a mas de 300 km, en Argentina.

Para descender al valle aproveché una lengua de cenizas volcánicas donde me hundía hasta las rodillas pero que me permitió acceder a la parte baja de la cordillera de sal.

La quebrada es una especie de barranco zigzagueante que cruza la cordillera de sal de un extremo a otro a través de unos cañones impresionantes que me recuerdan al desfiladero de entrada a Petra, pero mucho mas dramático. Las paredes que me rodean no son de piedra sino de sal sucia de cenizas volcánicas lo que les hace parecer roca.

Estas rocas son mas redondeadas o puntiagudas dependiendo de la erosión y se pueden apreciar diferentes texturas ocasionadas por el paso de los siglos.

Lo más curioso fué escuchar continuamente el crujir de las rocas de sal a medida que te vas adentrando en  los cañones.

Otra de las caminatas fue por las quebradas de Guatin y Gachi totalmente diferentes a la anterior.

Empiezo la caminata por una zona desértica donde, de repente, empieza a brotar el agua que poco a poco se va convirtiendo en un río lleno de vegetación y de cientos de cactus gigantescos de hasta 9 metros de altura.

Esta especie de cactus está protegida debido al crecimiento lento que tienen de solo  1 cm al año. Con esta madera se hizo la cubierta de la iglesia de san Pedro.

Esta caminata es muchísimo más dura por tener que estar saltando continuamente de un lado al otro el río y porque se desarrolla casi toda toda sobre rocas.

lo mas impactante son los diferentes colores de las rocas debido a las diferentes erupciones a lo largo de los siglos.

Siento una inmensa satisfacción por haberlas podido hacer las dos, a pesar de las dudas que tenia :-)

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ATACAMA….el desierto

Una de las cosas que mas me gusta en mis viajes es someterme a cambios extremos de territorios. Esto me provoca reacciones muy curiosas de rechazo que voy controlando con más rapidez y me ayudan a mejorar mi capacidad de adaptación y flexibilidad.

Desde los bosques tropicales de Brasil, al nivel del mar, rodeado de playas paradisiacas, agua de mar, lluvias veraniegas, humedad asfixiante, gente….decidí que el cambio extremo me tenia que dirigir a un territorio con unas características diametralmente opuestas.

En el norte de Chile, en la región de Antofagasta, está el desierto de Atacama, el lugar mas árido del planeta, a unos 2.500 mts sobre el nivel del mar, apenas poblado y donde están los restos de una antigua civilización, los Atacameños, que llegaron a estas tierras hace mas de 11.000 años.

Aquí, en las cimas nevadas de los volcanes de los Andes, que sirven de frontera del desierto, a más de 6000 mts de altura, se encuentran los restos arqueológicos de ritos y ceremonias que más cerca se han celebrado del sol y las estrellas.

Para poder llegar allí, volé desde Curitiba a San Pablo, a Santiago de Chile y desde allí a la ciudad de Calama, uno de los mayores centros mineros de Sudamérica, donde se exprime la tierra para obtener cobre y sobre todo Litio, siendo esta la mayor reserva del planeta.

La llegada a Calama fue espectacular, nunca había sobrevolado un desierto que me recordara a un antiguo lecho marino totalmente seco.

Tras la llegada, la reacción de los primeros minutos fue de rechazo, de preguntarme por qué había abandonado las playas de Brasil…..

El traslado hasta San Pedro de Atacama es de una hora y cuando sales de Calama a través de carreteras kilométricas totalmente rectas que se pierden en un horizonte lleno de espejismos,  empiezas a relajarte y ser consciente de la satisfacción y el privilegio de estar en un lugar tan aislado, donde la naturaleza se muestra del modo mas salvaje.

Me deslumbra el sol reflejado sobre las nieves eternas de los Andes.  Nunca antes había imaginado que pudieran existir desiertos rodeados de montañas nevadas, nunca había imaginado que la belleza podría estar hecha de arena, piedra e inmensidad.

Al llegar a San Pedro de Atacama, cruzando la cordillera de la sal, pude ver por primera vez el Licancabur, el volcan sagrado que veneraban los Atacameños y que ha sido mi vigilante y guardián durante mi estancia aquí,  la ultima imagen antes de dormir y la primera al abrir los ojos.

Nunca pensé que un territorio me pudiera trasmitir tanta energía, tanta paz, tanta magia, me haya aportado tanta serenidad y me haya marcado como lo ha hecho.

Nunca pensé que la claridad del cielo me dejara ver perfectamente un cielo lleno de estrellas intensas, que parecen más cercanas…y que la emoción te empañe los ojos y multiplique aún más las estrellas que estas viendo.

Nunca pensé que pudiera disfrutar y emocionarme con lo que te trasmite un paisaje: sensación de libertad, lejania, espacio, inmensidad y sobre todo soledad.

Nunca pensé que pudiera echar de menos un volcán y que antes de salir de allí ya estuviera pensando en volver.

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